Depresión

La depresión es un trastorno afectivo que afecta al organismo, al estado de ánimo y a la manera de pensar, de percibir la realidad.

Es importante destacar, que un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza, el cual puede ser considerado como una reacción normal ante un acontecimiento negativo para la persona como por ejemplo la pérdida de un ser querido, divorcio, entre otros. Sin embargo, si dicho estado se prolonga en el tiempo o sus síntomas se agravan, impidiendo el desarrollo adecuado de la vida cotidiana, puede llegar a convertirse en un trastorno depresivo, de ahí la importancia de que la persona reciba un tratamiento adecuado.

En la depresión se encuentra afectado el ciclo normal de sueño-vigilia y alimentación. Además se altera la visión de cómo uno se valora a sí mismo, su autoestima, y la forma en que uno piensa.

Algunos síntomas principales de la depresión podrían ser:

La persona pierde el interés en casi todas las actividades usuales, y en las que antes le ocasionaban placer. Se siente triste, desesperanzada, desanimada.

Algunas personas presentan trastornos del apetito, generalmente por disminución del mismo, junto con una pérdida significativa del peso. Otras personas muestran un aumento del apetito o de la ingestión de alimentos -aunque no haya apetito- y también del peso.

Presentan trastornos del sueño: dificultades para quedarse dormido, sueño interrumpido, demasiado sueño (hipersomnia).

El aspecto psicomotor sufre alteraciones: la persona puede sufrir episodios de agitación, incapacidad para permanecer tranquila, estallidos de queja o de gritos. En el otro extremo se da lo que se denomina “lentificación psicomotora”, que se traduce en un hablar muy pausado y en movimientos corporales lentos. La persona experimenta una fatiga constante.

A esto se agrega un sentimiento de minusvalía. El individuo cree que todo lo ha hecho mal; y recuerda sus errores, magnificándolos. Se reprocha, incluso, detalles mínimos, y busca en el ambiente cualquier signo que refuerce la idea de que él no vale nada.

Hay sentimientos de culpa, igualmente exagerados, sobre situaciones presentes o pasadas.

Es frecuente que la persona tenga dificultades para concentrarse, y que le cueste tomar decisiones o recordar las cosas pasadas.

Se presentan pensamientos constantes acerca de la muerte, que incluso llevan a elaborar ideas suicidas. Aunque puede sentir miedo de morir; no obstante estar convencido de que él y los demás estarían mejor si falleciera.

También se presentan síntomas como: llanto frecuente, sentimientos de angustia, irritabilidad, mal genio, preocupación excesiva por la propia salud física, ataques de pánico y fobias

Todos estos síntomas componen la depresión, la cual puede ser tratada a partir de un tratamiento psicológico, con la consideración que cuanto antes se comienza el tratamiento, más eficaz puede ser, más rápida será la recuperación y mejor será su calidad de vida.

 

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